Opinión
"Hablar del aceite de oliva es hablar de un sector estratégico que juega un papel fundamental en la economía española, y en la agraria en 
particular, pues representa del orden del 6 % de la producción final agraria, aporta un alto índice de empleo y su cultivo se extiende por más de 2.500.000 Has. radicadas en buena parte de la geografía nacional.
Pero siendo importante el aspecto económico del cultivo del olivar, la importancia del sector no se limita exclusivamente a su participación en la economía agraria de nuestro país sino que está presente en muchos municipios de nuestra geografía, definiendo sus paisajes, sus costumbres, su gastronomía, etc, que son base de actividades económicas complementarias que repercuten en la actividad económica general y en la mejora del nivel de vida y bienestar de su población.
En la actualidad somos la primera potencia mundial en aceite de oliva, con una producción en las últimas campañas en torno a 1.400.000 toneladas. Ello supone que, con el 24 % de la superficie mundial, producimos el 50 % de la producción de la Unión Europea y el 40 % de la mundial.
La corriente de exportaciones es muy significativa, representando como media el 50 % del total del aceite comercializado, aunque en los últimos años se sitúa muy por encima de esta cifra, superando ampliamente la comercialización en el mercado interior, habiéndose batido récords consecutivos durante las últimas campañas, superándose en la pasada las 800.000 toneladas.
El sector olivarero ha experimentado una gran transformación en los últimos años con avances muy importantes que están contribuyendo a su desarrollo y a la sostenibilidad del mismo, desde las distintas vertientes del término, económica, medioambiental, social, etc. Como indicadores de esta transformación podemos señalar las nuevas superficies plantadas, o replantadas para utilización de técnicas de cultivo más modernas, la duplicación de la producción en los últimos veinte años y el enorme desarrollo de la exportación en el periodo más reciente.
Varios han sido los aspectos sobre los que han pivotado estos avances aunque podríamos citar como más significativos la decidida apuesta por la calidad, el aumento de la productividad y la competitividad de las plantaciones y la disminución de costes de producción, así como el trabajo en común llevado a cabo en los años más recientes entre los distintos escalones de la cadena.
Desde el campo se ha configurado una olivicultura moderna, con la práctica de nuevas técnicas respetuosas con el medio ambiente (cubiertas vegetales, fitosanitarios medioambientalmente menos nocivos, lucha integrada, mejor aprovechamiento del agua e incremento de los regadíos, etc). Ello ha supuesto también un gran avance en el desarrollo de tipos de olivicultura como la ecológica, integrada, etc, que suponen un mayor valor añadido.
La determinación del momento más adecuado de la recolección, su transporte inmediato a las almazaras y un adecuado tratamiento de la aceituna ha sido clave en la apuesta por la calidad. La adopción mayoritaria del sistema de dos fases ha venido a solucionar un grave problema como era el tratamiento de un residuo altamente contaminante, el alpechín, reduciendo notablemente además el consumo de agua en zonas habitualmente deficitarias.
La conservación de los aceites en magníficas bodegas, en muchos casos con atmósfera inerte, ha supuesto la garantía de conservación de las excelentes calidades de los caldos.
La olivicultura intensiva, y más concretamente la superintensiva, aúna bajo este modelo productivo el cumplimiento de los dos objetivos de mejoras de la productividad y de la calidad. El sistema garantiza que prácticamente todos los aceites serán de la máxima calidad, a un precio muy competitivo. Por ello su gran desarrollo en los últimos años.
Desde el punto de vista de la comercialización se ha producido también un gran desarrollo. La presentación exquisita de los mejores aceites de oliva vírgenes extras, la penetración en nuevos mercados y la consolidación de los existentes, han configurado un escenario claramente positivo, en el que todos los años se baten récords de comercialización.
"El olivar es un sector prioritario a la hora de diseñar la nueva PAC"![]()
De igual forma se han incrementado notablemente los proyectos de investigación tendentes a demostrar de forma científica los valores 
saludables del aceite de oliva, como fundamentos de futuro del sector.
Sin lugar a dudas el gran desarrollo producido es atribuible en su mayor parte a la capacidad y dinamismo de los distintos eslabones que componen la cadena de producción y comercialización y, más recientemente el conjunto de los mismos integrados en la Interprofesional que está desarrollando una sobresaliente función en varios aspectos tales como la promoción y la investigación.
No obstante, en las últimas campañas nos estamos encontrando con un problema en la evolución de los precios percibidos por los productores que está poniendo en difícil situación a algunas explotaciones, particularmente las situadas en zonas menos productivas por sus características agroclimáticas y que, por el contrario, desarrollan una importante función medioambiental y de empleo.
Una parte fundamental de esta crisis no es ajena a la situación económica que atraviesa nuestro país y los países de nuestro entorno, destinos principales de nuestras producciones aunque no debemos pasar por alto la evolución que está teniendo a nivel nacional y a nivel mundial el mercado de aceite de oliva, particularmente en lo referente al desarrollo de las producciones y al más lento ritmo de crecimiento de la demanda.
Tenemos por delante diversos retos que abordar en este sector donde nos encontramos con plantaciones tradicionales de un alto interés medioambiental y social y de baja productividad, con plantaciones modernas de alta productividad, tanto por las características de los terrenos donde se desarrollan las plantaciones como por sus costes de producción.
Por otra parte, nos encontramos con un sector con un importante crecimiento del potencial productivo por lo que, aunque la producción pueda experimentar las alternativas anuales de producción características del olivar, es preciso mantener e incrementar las salidas de producto para evitar la acumulación de existencias y perturbaciones entre la oferta y la demanda en nuestros mercados habituales.
Para ello, tenemos a nuestro favor la posibilidad de penetrar y consolidar nuevos mercados, con unos bajos niveles de consumo actualmente pero con una alta capacidad de demanda. El trabajo en común que viene haciendo el sector en los últimos años y los altos estándares de calidad que hemos alcanzado son instrumentos muy importantes para posicionarnos en dichos mercados.
Para el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el olivar es un sector prioritario a la hora de diseñar la nueva PAC, tanto en lo que se refiere a las ayudas directas como a los mecanismos de regulación que puedan instrumentarse. En lo referente a las ayudas directas hay que considerar que son un complemento necesario, especialmente para incentivar el mantenimiento de plantaciones que aportan muy importantes beneficios a la sociedad, beneficios que no remunera suficientemente el mercado.
En lo que respecta a los mecanismos de regulación, señalar la importancia de las operaciones de almacenamiento que permitan regular la oferta y equilibrar el mercado en situaciones coyunturales de incrementos de existencias. A las características de alternancia de producciones anuales de este cultivo hay que añadir la tendencia a adelantar la recolección que se registra últimamente con el criterio de obtener mejores calidades.
En este sentido, no solamente pienso en las operaciones públicas a realizar por la Comisión Europea, tal como la que actualmente se está desarrollando a petición de España, sino en la iniciativa privada, para lo que considero que el sector ya se encuentra preparado. Debemos trabajar para disponer de una normativa adecuada que permita al propio sector llevar a cabo operaciones de regulación del mercado. Estas operaciones de los propios sectores solo pueden ser exitosas en la medida en que se aborden a nivel colectivo por lo que el asociacionismo, dotado de instrumentos suficientes para intervenir en la producción y en la comercialización, debe ser una línea prioritaria en el sector.
La función de las entidades organizativas es igualmente fundamental para trabajar en un reequilibrio de la cadena de valor de forma que el escalón productor pueda disponer de la parte de los ingresos de la cadena que le corresponda para permitir la obtención de unas rentas adecuadas.
Al margen de coyunturas actuales, por duras que se presenten, no debemos perder la perspectiva general del sector.
No me cabe la menor duda de que nos hallamos ante un sector que presenta unas excelentes condiciones de cara a su mantenimiento y desarrollo de futuro.
En este futuro es clave la actuación de los distintos escalones de la cadena y el trabajo conjunto en el marco de la Interprofesional.
España debe ejercer el liderazgo que le corresponde de acuerdo a su posición.
Disponemos de la mayor superficie y las producciones más elevadas. Tenemos un sector dinámico, potente y comprometido.
Comercializamos más aceite que ningún otro país en el mundo. Por ser el país líder somos los que más nos jugamos en esta partida y los que debemos marcar la pauta en los mercados presentes y futuros.
Todas aquellas acciones tendentes a la concentración de la oferta, que nos haga ganar en dimensión; el que los operadores actúen como empresarios que son; un incremento de la promoción y de la investigación que suponga posicionar mejor el producto, vendiendo más y con un mayor valor añadido; la apuesta por la calidad, etc, son sin duda, a mi juicio, la apuesta de futuro del sector del aceite de oliva".
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