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La revista del sector del aceite de oliva.

El Senado aprueba una ponencia a favor de la Dieta Mediterránea donde se ensalzan las virtudes terapéuticas del aceite de oliva
ACEITE DE OLIVA CON SIESTA

“La salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”
Miguel de Cervantes, “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha”,
Parte II, Capítulo XLIII

La Comisión de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, en su sesión de 28 de octubre de 2002, aprobó un Informe elaborado por la Ponencia sobre la difusión de la dieta mediterránea mediante la cual se insta al Gobierno a iniciar acciones de investigación, difusión y promoción de la dieta mediterránea.

Según los ponentes -entre los que se encuentran senadores de todos los grupos políticos- a lo largo de los últimos decenios la alimentación de los españoles ha sufrido cambios notables. La dieta de nuestros abuelos y padres se ha visto modificada por nuevos hábitos de consumo que han alterado nuestra alimentación.

Estas modificaciones fueron propiciadas por modas o consejos dietéticos, que afortunadamente la ciencia de la nutrición moderna ha corregido.ഊAlcuza / Actualidad del Olivar A través de múltiples y bien fundados estudios, hoy conocemos, que el consumo de vino de forma moderada influye positivamente en la salud humana, previniendo problemas cardiovasculares y de carácter reumático.

El consumo de aceite de oliva, no sólo no contribuye, como en algún momento se le había achacado, al incremento del colesterol, sino que ayuda a reducirlo. El consumo de pan se muestra como una excelente previsión de problemas cancerígenos en el sistema digestivo.

Un comité con los mejores expertos

La ponencia sobre la dieta mediterránea ha contado con comparecientes del mundo médico, científico y profesional de gran nivel. Entre ellos destacan: Pedro Mata López, Jefe clínico de Medicina Interna de la Fundación Jiménez Díaz; Francisco Pérez Jiménez, Catedrático de Medicina Interna del Hospital Reina Sofía de Córdoba; Francisco Simón Vila, Director General de Alimentación; Luis Serra Majem, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; Juan Francisco Santana Armas, Médico experto en Epidemiología Nutricional; Antonia Trichopoulou, profesora de Medicina Preventiva y Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Atenas; Lina Badimón Maestro, Jefa del Departamento de Patología Molecular y Terapéutica del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona; Ramón Segura, Catedrático de Fisiología y Director del Master en Nutrición de la Universidad de Barcelona; Francisco Sensat Alemany, Vicepresidente de la Fundación para el Desarrollo de la Dieta Mediterránea; Flaminio Fidanza, profesor de la Universidad de Perugia (Italia) y experto en dieta mediterránea; Agustín López Ontiveros, Presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Baena (Córdoba) y Antonio Cruces, Director Gerente de la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición.

Investigación científica y síntesis histórica

La investigación científica asocia la dieta mediterránea al elevado consumo de frutas, verduras, cereales, leguminosas, frutos secos, que permiten ingesta de fibra, pescado, con la incorporación de ácido graso omega 3, y, sobre todo, de aceite de oliva virgen.

En una síntesis histórica, común a toda la cuenca mediterránea, cabe decir que la dieta mediterránea es una dieta frugal y, principalmente, vegetal, que reposa sobre tres pilares tradicionales: el aceite de oliva, el vino y el trigo.

Todos estos componentes son ricos en vitaminas antioxidantes, singularmente las vitaminas A, B1, C y E, que contribuyen a evitar la mortalidad cardio-vascular, efecto derivado del descenso del colesterol negativo y aumento del colesterol positivo, como es el HDL.

Aceite de oliva y dieta mediterránea

Según la ponencia del Senado, el aceite de oliva virgen es un claro ejemplo de alimento funcional, en cuanto que tiene sustancias beneficiosas para la salud.

Si a ello sumamos el consumo, antes referido, de frutas, verduras y legumbres, vemos que, como acreditan los trabajos de investigación conocidos por la Ponencia, la dieta mediterránea es muy eficaz para la prevención y tratamiento de enfermedades como la diabetes, tan vinculada a la obesidad, de progresiva incidencia ésta en la poblacion infantil, el cáncer de colon, de mama y de próstata, así como efectos beneficiosos constatados en el tratamiento de la artritis reu-matoide, el Alzheimer y la depresión.

Un estilo de vida

Los estudios científicos asocian las virtudes de la dieta mediterránea no sólo a la ingesta de los productos que la integran sino a un “estilo de vida” multi-factorial que se vincula a la vida familiar, con un alto grado de afectividad y ocio compartido, a hábitos como la lactancia materna y a costumbre como la siesta y el ejercicio físico.

Los poderes públicos deberán también llevar a cabo, en defensa de los productos que componen la dieta mediterránea, y singularmente del aceite de oliva virgen, una acción eficaz, sobre todo en el marco de las instituciones europeas, para el establecimiento de un etiquetado que evite referencias genéricas que no identifican aquellos e inducen a con-fusión en los consumidores.

Las Administraciones educativas deberán asegurar una formación suficiente en materia de dieta mediterránea, incorporando ésta a los planes de enseñanza mediante la exigencia de conocimientos teóricos y prácticos (módulos de cocina), con el objeto de difundir hábitos saludables de alimentación, así como mantener el conocimiento de las prácticas tradicionales de elaboración de los alimentos.

Hoy no puede ignorarse el riesgo de que estas desaparezcan ante el predominio de la “comida rápida” (fast food) y de industrias alimentarias, como en el caso de determinados precocinados, ges-tionadas exclusivamente con criterios de rentabilidad económica y no de salubridad.

La dieta mediterránea es una dieta frugal y, principalmente, vegetal, que reposa sobre tres pilares tradicionales: el aceite de oliva, el vino y el trigo